
Nahle culpa a los “borregazos” mientras Veracruz espera resultados
septiembre 15, 2026Es un hecho, que en Veracruz y en muchas partes del país, el partido MORENA todavía no llega a las elecciones locales y federales del 2027.. Y los conflictos internos se agudizan.. La definición de sus llamados Coordinadores de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.. La «elegante» fórmula con la que el partido «bautiza» a quienes terminarán siendo sus candidatos a diputados locales, federales y gobernadores.. Se ha ido retrasando entre acuerdos, encuestas, negociaciones y, sobre todo, una disputa cada vez menos discreta por el control de las candidaturas.. Y eso se ve a leguas.. Hasta hoy de las 17 gubernaturas en juego el próximo año en México.. MORENA mantiene todavía 8 definiciones pendientes.. Ya que por un lado, están los grupos identificados con el «Obradorismo» más «duro», que todavía buscan conservar posiciones, espacios y alfiles, que les permitan mantener influencia en el movimiento.. Y del otro está el grupo de la presidenta Claudia Sheinbaum, que necesita consolidar su propio control político y construir una estructura de candidaturas que responda a su proyecto y no necesariamente al de su antecesor.. Y obviamente Veracruz, no será la excepción.. En la entidad «jarocha» hay una fila cada vez más larga de aspirantes, «suspirantes» y políticos, que ya entendieron que «levantar la mano» no basta.. Unos buscarán el respaldo de la gobernadora Rocío Nahle García.. Otros «tocarán» las «puertas» del Congreso de la Unión, ya sea en el Senado de la República o de la cámara de diputados federales en «San Lázaro».. Unos más en el Comité Ejecutivo Nacional MORENA y el resto en los grupos que tienen «línea» directa con Palacio Nacional en CDMX.. Porque hay quienes saben perfectamente, que no son los «favoritos» de la gobernadora y, por lo mismo, necesitan buscar «padrino» en otra parte.. Para nadie es un «secreto» en Veracruz, que Rocío Nahle tendrá margen para influir en la definición de las candidaturas a diputados locales.. Algo que es lógico: Está en «juego» el Congreso del Estado, con el que tendrá que gobernar la segunda mitad de su administración.. Pero nadie en el centro del país, eso también es un hecho dentro de la 4T, quiere que se le acuse de querer «regalarle» a la oposición la posibilidad de arrebatarle la mayoría legislativa a una gobernadora de MORENA.. Porque en Palacio Nacional estarán muy pendientes de las tradiciones políticas.. «Haiga como haiga sido».. Sin embargo, en el tema de las diputaciones federales la historia puede ser distinta en Veracruz.. Ahí es donde, al interior de MORENA, se habla de limitar el margen de maniobra de la gobernadora y privilegiar perfiles que, además de contar con respaldo político de la Presidenta Shienbaum, tengan posibilidades reales de ganar.. En Veracruz, en el 2025, este partido tuvo resultados que algunos prefieren «adornar» con porcentajes, interpretaciones y discursos triunfalistas.. Pero el proceso municipal dejó suficientes señales de que el voto no está garantizado y de que el «desgaste» puede «cobrar factura» cuando se cruza con una mala operación política.. Por eso, el 2027 será algo más que otra elección.. Será un «filtro», será la prueba de si MORENA conserva realmente la fuerza electoral, que presume o si buena parte de esa fuerza existe únicamente en los informes internos, en las reuniones partidistas y en las cifras que se presentan para tranquilizar a quienes toman decisiones.. Eso será lo fundamental para definir en Veracruz, el 2030.. Esto debido a que hay algo que MORENA debería recordar muy bien: Que al PRI también le tomó tiempo descubrir y era que su estructura podría estar llena de simulación.. Tener comités, operadores, funcionarios, alcaldes, legisladores y una enorme maquinaria territorial, no significa necesariamente tener votos.. Una estructura que no se siente escuchada termina simulando.. Y una estructura que simula, puede engañar hasta que llega a la urna.. Ese es precisamente uno de los riesgos que enfrenta MORENA en Veracruz.. Ya que MORENA conserva una estructura electoral y recursos políticos, que la oposición difícilmente puede igualar.. Pero también hay sectores que sienten, que durante demasiado tiempo fueron utilizados para llenar eventos, recorrer territorio y defender decisiones que otros tomaron desde arriba.. Mientras las candidaturas y los espacios terminaban repartiéndose en mesas, donde ellos no estaban sentados.. A eso hay que agregar otro asunto: Los aliados.. La relación entre MORENA, Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo, hoy es tensa en Veracruz.. Todo porque naturalmente el «Verde» quiere espacios.. El PT también los quiere y MORENA, como ocurrió en 2024 y 2025, puede caer en la «tentación» de pensar, que no necesita ceder demasiado porque tiene la elección en la bolsa.. Y ya hubo elecciones en otras entidades donde las alianzas terminaron siendo una guerra interna «disfrazada» de unidad.. Mucho se ha discutido, si MORENA está perdiendo fuerza.. La respuesta todavía no está escrita.. Pero tampoco puede seguir diciéndose, que no existe «desgaste» por la ventaja que arrojan las encuestas.. El desgaste existe.. La inconformidad existe.. Los problemas existen.. Lo que falta saber es si todo eso terminará convertido en votos de castigo.. Ese será el verdadero reto de 2027 para la 4T: Si la percepción negativa se convierte en realidad electoral.. Rocío Nahle llega a la elección con poder suficiente para querer controlar buena parte del «tablero» político de MORENA.. Pero también con suficientes «frentes abiertos» como para que esa misma concentración de poder, pueda convertirse en un problema.. Ya que el querer decidir todo, tener la última palabra sobre todos y mantener abiertos demasiados frentes al mismo tiempo es una debilidad y gran riesgo..
Aunque las elecciones de 2027 todavía están lejos, en Morena ya comenzó el reparto de fichas y con ello también las disputas por las candidaturas. En Veracruz, el partido prepara la definición de sus coordinadores de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional para los 19 distritos federales y 30 locales, un proceso que será mediante encuestas y cuya convocatoria estatal fue anunciada para septiembre.
Detrás del elegante nombre partidista se encuentra una disputa mucho más terrenal: quién tendrá el control de las candidaturas. La dirigencia nacional ha reconocido que existen inconformidades entre aspirantes mientras avanza la selección de coordinadores en los estados que tendrán elección de gubernatura. Además, los resultados de las encuestas internas no se han hecho públicos, pese a que esas mediciones son el principal mecanismo anunciado para las definiciones.
En Veracruz, el tablero tampoco está precisamente quieto. La gobernadora Rocío Nahle tendrá interés político en la conformación de un Congreso local con el que deberá transitar la segunda mitad de su administración, mientras que las diputaciones federales pueden convertirse en otro espacio de negociación entre los grupos estatales y la dirigencia nacional. Por ahora, lo que abunda son aspirantes, negociaciones y nombres que buscan posicionarse antes de que llegue la hora de las decisiones.
Y si Morena pretende vender la idea de que tiene la elección en la bolsa, los resultados de 2025 dejaron una señal que difícilmente puede ignorarse. En aquellos comicios municipales, Morena y el Partido Verde obtuvieron juntos alrededor de 39.81% de los municipios, de acuerdo con los resultados reportados con 99.9% de las actas contabilizadas, mientras el mapa político veracruzano mostró pérdidas en ciudades importantes.
El desgaste no necesariamente significa una derrota electoral futura, pero sí explica por qué la selección de candidatos puede convertirse en un asunto delicado. Tener estructura, funcionarios y presencia territorial no garantiza por sí solo los votos, y el propio proceso interno de Morena ya ha mostrado en otras entidades que las encuestas y las designaciones pueden generar inconformidades. En Zacatecas, por ejemplo, la selección de su coordinadora provocó reclamos internos y tensiones con el PT.
A esto se suma el factor de los aliados. Morena, PT y PVEM todavía tienen pendientes los acuerdos específicos para 2027; las dirigencias nacionales dejaron abierta la posibilidad de que cada partido defina a sus propios aspirantes antes de determinar las alianzas estatales. En Veracruz, donde el reparto de espacios puede ser especialmente sensible, la unidad de la 4T tendrá que pasar de los discursos a las negociaciones.
Así, mientras Morena presume organización y se prepara para defender su presencia en Veracruz, la realidad interna muestra un escenario bastante menos cómodo: candidaturas pendientes, grupos que buscan posiciones, aliados que también quieren espacios y un antecedente electoral que ya dejó señales de desgaste. El 2027 todavía no empieza, pero dentro de Morena la batalla por el tablero ya está en marcha.
La gran incógnita será si toda esa estructura logra convertirse en unidad cuando llegue la boleta o si las disputas por las candidaturas terminan convirtiéndose en el verdadero problema del partido. Por ahora, Morena puede hablar de encuestas, coordinación y organización; lo que todavía no puede hacer es dar por contado el resultado de una elección que ni siquiera ha llegado.


