El secuestro de la periodista y directora del medio digital Pulso Informativo del Sureste, Roxana Berenice Guzmán Ramírez, ocurrido el 2 de junio en Nanchital, volvió a colocar bajo presión al gobierno de Morena en Veracruz. Mientras la comunicadora continúa sin ser localizada, voces de la oposición cuestionaron el manejo de la seguridad y exigieron una respuesta inmediata de las autoridades.
De acuerdo con los reportes, un grupo de hombres armados irrumpió en el domicilio de la periodista, ubicado en la colonia Primero de Mayo, y se la llevó por la fuerza. Antes de que la grabación se interrumpiera, Roxana alcanzó a registrar parte del ataque con su teléfono celular, un hecho que incrementó la preocupación por el caso.
La senadora Lilly Téllez responsabilizó públicamente a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la gobernadora Rocío Nahle por el clima de violencia, al asegurar que quienes ejercen el periodismo enfrentan un entorno de alto riesgo. En la misma línea, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, afirmó que el caso no puede normalizarse y exigió la localización con vida de la comunicadora.
El caso reavivó las críticas hacia el gobierno de Morena en Veracruz por la situación de seguridad y la protección a periodistas. Mientras la oposición insiste en que los hechos reflejan una crisis que no ha sido contenida, continúa la exigencia para que las autoridades esclarezcan el secuestro y den con el paradero de Roxana Berenice Guzmán Ramírez.
