Lupita Márquez, exfuncionaria de la Secretaría de Gobierno de Veracruz, denunció públicamente haber recibido amenazas relacionadas con su aspiración política, luego de inscribirse en el proceso interno de Morena para buscar la Coordinación Distrital Federal de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Xalapa, rumbo a las elecciones de 2027. La exfuncionaria explicó que hizo pública la situación como medida preventiva y para dejar constancia de lo ocurrido.
A través de sus redes sociales, Márquez advirtió que las diferencias de ideas o posturas políticas no deben convertirse en motivo de intimidación, hostigamiento o violencia. También pidió respeto a su integridad y llamó a que la contienda interna se desarrolle mediante el diálogo y la tolerancia, en lugar de amenazas.
El señalamiento abre un foco de preocupación dentro de Morena en Veracruz, donde ya comenzó la disputa por los espacios políticos rumbo a 2027. Mientras el partido habla de transformación y organización interna, una de sus propias aspirantes afirma que enfrenta intimidaciones por participar en el proceso. Hasta ahora, la denuncia pública no permite establecer quién estaría detrás de las amenazas ni si existe una investigación oficial en curso.
La situación plantea un desafío para la dirigencia morenista y las autoridades encargadas de garantizar la seguridad: esclarecer los hechos y evitar que la competencia interna se desarrolle bajo presión. Porque si la política debe ser un espacio para debatir ideas y presentar propuestas, las amenazas denunciadas por una aspirante merecen algo más que discursos sobre unidad: requieren atención y una investigación que determine responsabilidades.
