En Veracruz, las tensiones dentro de Morena comienzan a hacerse públicas entre la actual administración encabezada por Rocío Nahle y el sexenio anterior de Cuitláhuac García. El conflicto se evidenció cuando Atanasio García, padre del exgobernador, marcó distancia del gobierno estatal en funciones y cuestionó decisiones de la mandataria, así como su capacidad para conducir el estado y aprovechar su potencial.
El posicionamiento se dio en un contexto donde, desde el entorno del gobierno anterior, se ha comenzado a defender la gestión pasada, argumentando que se recibieron más de 100 mil millones de pesos en pasivos y una situación financiera comprometida que, aseguran, fue estabilizada con apoyo federal. Sin embargo, el nuevo gobierno mantiene el discurso de problemas heredados, mientras el grupo anterior señala falta de resultados en la administración actual.
El debate ha escalado más allá de lo financiero, al incluir señalamientos sobre el origen político de la gobernadora y su relación con el estado, un factor que ahora se incorpora al discurso público en medio de una creciente inconformidad interna dentro de Morena. Estas diferencias, según las propias voces del partido, podrían tener impacto en el escenario electoral rumbo a 2027.
La situación refleja que en Veracruz las tensiones ya no permanecen únicamente en el ámbito interno, sino que comienzan a convertirse en una disputa abierta dentro del mismo movimiento, lo que complica la cohesión política en uno de los estados clave para Morena.
